
Vivimos en un mundo etiquetado: los productos pasaron de tener un nombre propio a utilizar una marca en la que se define la esencia de lo que se compra (de ahí que muchos se refieren a “Pegastic” como cualquier pegante de barra, “Icopor” para el Poliestireno Expandido, entre muchos otros ejemplos…). Cada día todas se enfrentan a su peor pesadilla: “estar o salir” del mercado, lo que generó la exploración de herramientas que les permitieran conocer los hábitos de compra de las personas. En la búsqueda de un mercadeo más efectivo en donde “se asegure la venta” de productos nace la PIEDRA FILOSOFAL de todas las estrategias: la FIDELIZACIÓN.
Una de las técnicas más conocidas son las TARJETAS DE PUNTOS que manejan cada una de las grandes superficies del país (ej: “Vecino Fiel” de COMFANDI…), su objetivo en un principio fue: CREAR BASES DE DATOS DE LOS HÁBITOS DE COMPRA DE SUS CLIENTES y, FIDELIZARLOS por medio de la acumulación de puntos que nunca hacían canje. Cabe anotar que tenerla o no, terminaba siendo lo mismo.
Tener la información NO garantiza la lealtad del consumidor. La estrategia está en utilizarla para conocerlo y crear una relación marca-cliente por medio de una comunicación más directa.
Un ejemplo claro es la estrategia de Carrefour y su comunidad “Club del Vino” trabajando descuentos especiales en vinos seleccionados mes a mes.

"Los casos de éxito son los que logran desarrollar comunidades con los clientes para otorgarles servicios preferenciales".

Opinión basada en artículo de la Revista DINERO No. 319 / Febrero 20 de 2009 / Pag 84 - 85

No hay comentarios:
Publicar un comentario